Tamara Villoslada jamás pensó que su rostro vendería libros. Gino Rubert, autor de las portadas de la edición española de Millennium de Stieg Larsson, la dibujó cuando eran pareja. Hoy su imagen forra las librerías de todo el país.
El fenómeno que ha alcanzado una cifras récord en el ámbito literario tiene rostro. Si hasta el momento Stieg Larsson había conseguido sucumbir al lector con un hilo argumental tremandamente seductor, la chica que aparece reiteradamente en la portada de los tres libros que conforman la saga de Millennium es real. Tamara Villoslada, artista argentina pequeña, casi escuálida, de cabellos interminables y ojos embaucadores por aquel entonces pareja del pintor catalán Gino Rubert, logró enamorar al autor de esta saga literaria. Cuando, en 2007, la editorial Destino le hizo el encargo por una modesta cantidad, nadie podía prever que sus cuadros iban a estar pronto en las paredes del metro, en los supermercados, en los aeropuertos, omnipresente en las tapas de los dos millones de ejemplares que lleva despachados en España.

Arte y amor no siempre mezclan bien. La combinación puede tener una fuerza depredadora . Stieg Larsson terminó tres novelas frenéticamente y esto probablemente le afectó. Murió de repente y no dejó testamento. Desde aquel momento, Gino no quiere ser clasificado en un cubo que lo denomine como el pintor de “las cubiertas de Millennium.
Por su parte, a Tamara las portadas no le han cambiado la vida. La argentina, también ilustradora profesional, dice que verse como tapa no le ha inflado el ego: “Sigo viéndome dentro de una obra de Gino. A veces me miro bien y me pregunto qué pinto ahí“. Sabe que es parte del juego de realidad y ficción de la novela.
No cabe duda alguna de la doble finalidad del ser humano. Existen que cuando acaba una relación quema la foto de su ex o la trocea con la intención de borrar cada uno de los recuerdos que durante años han perfilado dicha relación, pero como si la realidad fuera un cuadro de Gino Rubert, una de sus pesadillas surrealistas, Larsson ha conseguido que la cara del antiguo amor del pintor se multiplique de una forma eterna. Una trilogía que marca las relaciones entre hombre y mujeres, entre aquellos que aman y rechazan, los que ignoran la realidad o maltratan los hechos. Una saga donde el arte, una vez más se ha convertido en el baluarte que ha marcado un abismo encomiable entre lo real y lo ficticio.
Larsson creció en el campo, en la pequeña comunidad de Norsjö. Profundamente comprometido en la lucha contra el racismo y la ultraderecha antidemocrática, participó a mediados de los 80 en la fundación del proyecto antiviolencia Stop the Racism. Larsson comenzó a escribir novelas policíacas por las noches,como diversión,en el año 2001. A partir de ahí creó al resto de los personajes de la denominada serie “Millennium”. Cuando finalizó el segundo volumen de la serie, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, teniendo el diseño de la trama del tercero cerrado, pasó su manuscrito a un amigo editor. Falleció en 2004, a los 50 años, de un ataque al corazón, días después de haber entregado a su editor el tercer volumen de la serie, La reina en el palacio de las corrientes de aire, y poco antes de que se publicara el primero, Los hombres que no amaban a las mujeres. No llegó a ver publicada la obra que le llevaría a la fama, y su temprana muerte truncó el plan de continuar la serie, como algunos de sus allegados afirman.
Fuente: El País



Es muy interesante eso que has escrito, verdaderamente no sabia que esa mujer existia , pensaba que era un personaje sacado de la ficción… La verdad que me ha impresionado!
Muy bueno Rachel !!
Gracias Cielo