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ansiedad, aventura, Cigarro electrónico, Convicción, Día1, Dejar de fumar, Periplo, Reacciones Familiares, Stop
Sentada en la cocina acompañada de un batido de chocolate, miraba el humo que salía de la boquilla del cigarro. No creía que fuese a fijarme este objetivo, pero de golpe y porrazo, apareció. Y sé que quiero dejar de fumar. He fijado la hora, eran las 10:30 de la mañana cuando me disponía a saborear el que quiero que sea mi último cigarro. Ha sido duro pensaba que no me costaría tanto, pero después de 5 años envenenándome a diario, lo entiendo. Llegó el momento de apagarlo, ya consumido por las asiduas caladas que le daba y allí se quedó su cadáver en el cenicero. Fijé mi mirada sobre aquel cuerpo inerte de nicotina, que durante estos años me ha estado destrozando por dentro.
Me dirigi al cuarto: unos leggings, un jersey y botas altas negras. Me acompañaba la disposicíón de ir a la farmacia con toda mi buena energía. Pensando que nada ni nadie podría echarme atrás. Estaba convencida.
Al llegar al sitio, la farmaceútica me explica que tienen un cigarro electrónico desechable que es el que se suele llevar todo el mundo. Su precio :11,95€ me comenta que hay otros tipos que se cargan por el ordenador (¿en serio puedo cargar mi cigarro por el odenador? vaya… cómo estamos evolucionando?) pero que estos modelos cuestan de 60€ hacia arriba. Decido probar el que me aconseja, que precisamente es el que aparece en la foto.
Según el envoltorio, con esto tengo para 35 a 40 cigarros lo que viene a ser aproximadamente dos cajetillas. Además, me informa de que no contiene nada de nicotina (¡Oh my God! empiezo a temblar porque pensaba que sí contendría un mínimo de nicotina… pero 0… ¿esa qué tipo de cifra es?… me quiero morir)
Mientras os escribo, mis ganas de encenderme un cigarrillo van aumentando. Siento ese impulso desde mi pecho que me grita con todas sus fuerzas “contaminame, contaminame” reconozco que muy pronto estrenaré mi nuevo cigarro electrónico. No creo que aguante mucho la ansiedad, porque es cierto, pensaba que no la padecería tan pronto, pero ya la tengo y solo estoy en el primer día.
¿Por qué dejar de fumar y por qué hacerlo ahora?
Me levanté el domingo con la convicción de dejarlo porque mi pecho ya no es el mismo. Siento esa pesadez, suelo toser con más frecuencia y lo que más me preocupaba: el tiempo que transcurría entre un cigarro y el siguiente iba disminuyendo… se había convertido en una adicción pura y dura, sin trampas ni cartón.
No tengo una explicación de porqué dejarlo precisamente ahora. Simplemente, me dió por ahí. Todos aquellos que me conocen y que alguna vez se atrevieron a sugerirme que dejara de fumar, obtuvieron la misma respuesta: “Lo haré algún día, posiblemente con mi primer embarazo, pero todavía no tengo fuerzas” y acto seguido escuchaba una carcajada (¿Perdona, te ríes en mi cara?) lo cierto es que siempre lo pensé así, sin embargo esto ha cambiado.
Reacciones de los familiares
La reacción más comprensiva y cariñosa, ha sido la que me aportó mi madre nada más enseñarle el cigarro electrónico. Es muy efusiva, quizás pasional… yo todavía no lo adiviné pero lo cierto es que cuando lo saqué de la caja exclamó “¿Y eso?” A partir de aquí reproduzco la conversación de forma textual:
Yo- “Mamá, es un cigarro electrónico, quiero dejar de fumar y he ido a la farmacia a por él”
Mamá- Jajaja… (Se pone seria, cambio bipolar… atención que me va a soltar una de las suyas) Pues cómo te vea acercarte o hacer el intento de coger un cigarro de verdad, te meto una host…
Yo- Joder mamá, Gracias por tus ánimos, pero no es necesario que me trates así.
Ahí terminó todo, la lavadora estaba llegando a su fin y allí estaba mi madre al frente del cañón.
La reacción de mi padre ha sido más cómica. Ha llegado a casa, me ha dado un beso y le he enseñado el cigarrillo. Otra vez la misma pregunta “¿Eso qué es?” Mmmm ¿os parece dificil viendo la foto comprobar qué es un cigarro electrónico? porque a mí no, no entiendo esas preguntas. En fin, de inmediato ha espetado una macrocarcajada con la boca abierta y ha terminado diciéndome que “por intentarlo, no pasa nada”.
Mi hermana también se ha reído al enseñárselo y simplemente añadió “Ya era hora”. Y la de mi novio, como no podía ser de otro modo conociéndolo como lo conozco, ha sido acogedora, me he sentido más que respaldada. Me ha animado a hacerlo, me ha apoyado en mi convicción y además me ha comentado que ”está orgulloso de mi”.
Señores y señoras, amigos, conocidos y desconocidos que hayáis decidido seguir mi aventura. Hoy comienzo mi periplo hacia el mundo de los sanos, espero y deseo que con excelentes resultados… ya os iré contando. De momento me enciendo (lo siento es la costumbre) mi cigarro electrónico.
Primero, felicitarte de nuevo por tu decision. Sabes que siempre estare ahi para apoyarte y ayudarte en lo que necesites.
Segundo, pocas veces he leido textos tan buenos como este. Has conseguido que me llegue y que me haga reir, me encanta. La forma en la que te expresas me recuerda a un libro que lei en alguna ocasion pero no me acuerdo de cual.