Etiquetas
11/11/11, Cara o Cruz, Cigarro, Control, Decisión, Inflexibilidad, Intermitente, lucha, Masoquista, Palanca, Todo o Nada
Como si de girar a la derecha o a la izquierda se tratase, muevo la palanca arriba o abajo y de forma instantánea una luz le indica a la persona que va detrás que dirección voy a escoger. Así es como está resultando ser este día.
Me debato entre lo correcto y lo incorrecto. Alterno sin seguir una línea establecida caladas del cigarro “de broma” y el cigarrillo de verdad. Mantengo un control férreo que se desborda en menos de un segundo. Cuatro horas de abstención que se esfuman cuando menos me lo espero.
En el día de hoy, me he dado cuenta que necesito esa seguridad que me arrastró a perseguir este objetivo. Ahora más que nunca tengo que hacer un ejercicio de convencimiento y dejarme claro de una vez por todas, que no necesito de esta sintonía de humo para seguir caminando. Pero tiene que ser una actividad lo suficientemente fuerte como para provocarme una reacción a tiempo. De lo contrario, sabré que estoy perdida en un itinerario sin camino de vuelta.
Mi cigarro electrónico llegó a su fin. Tal y cómo os comenté el primer día se trata de un elemento desechable. Un par de días de uso y fuera. El lunes va a ser el día clave para volver a adquirir un nuevo ejemplar y poner toda la carne en el asador. A partir de entonces, no me permitiré cometer ni un solo fallo. Os hablo de un cara o cruz. De un todo o nada. Lo dejo definitivamente o vuelvo a ser fumadora. No hay más. En este tipo de casos considero que la inflexibilidad puede ser mi mejor aliada.
Con cada calada del cigarro real noto una extraña sensación: me alivia, pero al mismo tiempo el sabor no termina de agradarme y las repetidas patadas en el pecho me empujan a abandonar el cigarro antes de que llegue a la boquilla.
Sí, por si lo está pensando, se lo confirmo. Dentro de mi hay una faceta de masoquista que mi entendimiento no llega a desentramar, pero quiero seguir en la lucha. Si algo tengo claro en este día 11/11/11 es que no pienso dejarme derrotar.
Eso jamás.