Etiquetas
Alma y Vida, Asociación, Ángela Ortiz, Cáncer, dolor, Enfermedad, Experiencia Traumática, Fortaleza, Hijos, Manuel Reyes Cotán, Marta, Radio Triana, Sistema Linfático, Superación, Tu Barrio
Tenía 17 años cuando Marta notó que algo en cu cuerpo estaba cambiando. Era verano de 2004. Acompañada de sus padres y sus dos hermanos disfrutaba del nuevo piso de la playa. Uno de los mejores regalos.
Rápidamente el destino decidió dar un vuelco a su joven vida. Varios “nódulos” comenzaron a brotar en su cuello. Marta no sabía a que era debido. Ahí comenzó su andadura hacia varios médicos, hasta que finalmente le ofrecieron el diagnóstico definitivo: cáncer del sistema linfático. También conocido como la enfermedad de Hodgkin (http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/cancer/hodgkin.html)
Manuel y Ángela comenzaron junto a su hija una larga lucha contra un gigante “casi invencible”. Nunca perdieron la esperanza de que la vida de su hija seguiría hacia delante. Los médicos también ofrecian esperanza. Era joven y fuerte… “Marta logrará salvarse” pensaban. Pero la intransigente realidad era otra. Aquella que sus padres e incluso la propia Marta siempre alejaba de sus pensamientos, acabó fulminando sus vidas.
El pasado 19 de enero, se cumplió ocho años del fallecimiento de Marta. Una efeméride grabada a fuego, teniendo en cuenta que abandonó este mundo también con 19 años. Desde aquel día, sus padres recorrieron un largo camino para encontrar un posible consuelo tras el férreo golpe recibido. Asistieron a la Asociación Nacional contra el Cáncer y posteriormente a la Asociación Renacer, en Dos Hermanas. Finalmente, el destino quiso que Manuel y Ángela dieran con la Asociación Alma y Vida.
Alma y Vida es una asociación que trata a muchos padres que se encuentran en duelo debido a la pérdida de un hijo. Se apoyan mutuamente mediante terapias de grupo y otras actividades dirigidas por profesionales, entre ellos técnicos y psicólogos que contribuyen a la labor de forma voluntaria y gratuita (http://www.almayvida.es/)
Se reúnen una vez cada dos semanas para compartir sus dolorosas historias. La asociación no solo trabaja a nivel local, sino autonómico. Ofrece ayuda contínua en Sevilla, Algeciras, Chiclana, Jaén y Puertollano (Ciudad Real).
En la tarde de ayer tuve el honor de entrevistar a Manuel Reyes, padre de Marta y Presidente de la Asociación. Sereno, con mirada firme y un corazón valiente me comentaba que el origen de la agrupación surgió en 2004 en el Hospital Virgen del Rocío de la mano de dos madres que compartieron durante algún tiempo la experiencia de tener a ambos hijos ingresados a causa de un cáncer. Desgraciadamente, con el mismo final que Marta. El objetivo de ambas era ayudar a otros padres a superar el amargo trance que supone perder a un hijo.
Cuando Marta falleció, tanto Manuel como su esposa Ángela decidieron refugiarse en la escritura aconsejados por los psicólogos. Como fruto de su esfuerzo nacieron dos libros que hoy día pueden encontrar en el mercado: La Sonrisa de Marta y Sin Tocar Fondo. Dos obras, sin desperdicio alguno.
”Lo importante es crear y crecer hasta llegar a ser una flor grande y resplandeciente, un jazmín que llame la atención de “Ese que observa”. Ella lo fue, cayó pronto, pero lo consiguió. Fue una flor de jazmin preciosa, luminosa y sorprendente, que dejó una estela de luz en las múltiples flores que asomaron a su lado. Se fue con la sonrisa en los labios y con la paz de aquel que ha conseguido cumplir su objetivo. Y allá o acá, desde dónde esté, noto que su energía manda con el sol un haz de luz para cuidar el árbol del que un día formó parte y del que sabe que aun hay flores, en una de sus ramas, que viven con su recuerdo y con su amor” (Prefacio de Sin Tocar Fondo)
Entre las muchas preguntas que tuve la oportunidad de realizar durante la entrevista, me surgió una que debido a mi ignorancia me pareció interesante conocer ¿Cuándo se puede afirmar que el duelo por un hijo acaba? Y Manuel, muy contundente me respondió: “Cuando eres capaz de mirar atrás y hacerlo con la mirada serena”
Pd. Ánimo y fortaleza a todas aquellas personas que han pasado o están viviendo una experiencia similar, porque nadie es capaz de comprender por lo que estáis pasando si no permanecemos en vuestra piel.

